Buenos dias a todos!

Como todos los días en este tiempo de monzón, está lloviendo a mares. Desde mi confortable habitación veo las gotas romper en el lavadero y no dejo de preguntarme como lo estarán pasando esas familias que se resguardan bajo un cubierto de plástico.


Todas ellas comparten una historia. Esas casas esparcidas entre campos de maíz crujieron al abrirse la tierra, aún son visibles las lineas en el suelo. Las marcas del daño quedan fijadas en las casas. Ahora habitan en pequeños cobertizos cubiertos por un plástico que cubren con dificultad a todas esas familias frente a las fuertes lluvias.


Nuestra misión: proveer a estas familias de zonas remotas con cubiertas de zinc. Con tan solo 100€ puedes contribuir a comprar techos de zinc para 2 familias.

Empiezo con un relato en primera persona de Montse que se encuentra en primera persona en el Nepal multiplicando los recursos por mil allá.
Darle 50 € es crear el techo de una casa.

Necesitamos proyectos que se unan entre ellos para multiplicar y sumar y expandir los recursos!
La unión hace la fuerza!
Confiar en las personas que cuando les late el corazón con fuerza son capaces de transformar la realidad que tiene delante y seguid vuestro corazón dejando de escuchar a una mente que auto boicotea la posibilidad de ayudar.

Tambien nos dice:

Hem recollit 1300€ mes👏👏👏👏 dema me’ls envien perwestern union. Tenim per a una població més!!!!


Una forta abraçada!!!!
M.

Imaginaos que se puede hacer y la ilusión que te vayan llegando recursos y poderlos materializarlos.

Aún hay más!

“Arranca a llover y estamos de camino. Aún nos queda un rato hasta llegar a Salyen. Como sacado de una chistera aparece un cobertizo.


Esperamos a que amaine a salvo, mientras observamos el encanto de la lluvia. Frente a nosotros una pira religiosa y unas banderas de oración. Estamos en buen lugar, sin duda.


Desde lejos dos montañas de ramas se mueven. Descienden el caminito de enfrente hasta nosotros. Una de ellas, la mujer, se aloja con nosotros. Está cubrierta de hojas y habla sin cesar.


Para llegar al pueblo de Mingmar tienes que recorrer el paraiso entero. Las laderas se inundan de verde, hasta confundirse entre la neblina. Pasamos un bosque con troncos medio rotos, cubiertos de vegetación y sinuosos caminos de bajada.


La mujer de las ramas nos ha traido un par de paraguas y vamos a cambiar de planes. Nos alojamos en su casa.


Por la mañana sigue lloviendo. Sólo unas gotas. Salimos despues del desayuno hacia Salyen y nos esperan los niños de la escuela.


Para todos vosotros los que haceis posible esta gran aventura mil gracias!”

Muchísimas gracias a todos de todo corazón por hacerlo posible.